domingo, 17 de mayo de 2009

No habrá de salvarte lo que dejaron escrito aquellos que tu miedo implora,
no eres los otros y te ves ahora centro del laberinto que tramaron tus pasos.
No te salva la agonía de Jesús o de Sócrates ni el fuerte Siddhartha de oro que aceptó la muerte en un jardín al declinar el día.
Polvo es también el verbo pronunciado por tu boca. O la palabra escrita por tu mano.
No hay lástima en el hado y la noche de Dios es infinita.
Tu materia es el tiempo. El incesante tiempo, eres cada solitario instante.

Jorge Luis Borges

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